¿Y qué compro?

¿Y qué compro?

13309057901344_f

Vaya regalos con los que nos encontramos en algunas ocasiones. Sobre todo se comenta que a los hombres es mucho más complicado hacerles regalos que a las mujeres, pues parece que ellas tienen unos gustos menos exquisitos y que lo que realmente valoran es la intención del regalo en lugar de su precio o utilidad.

¿Es esto realmente cierto? Bueno no vamos a entrar hoy a comentar si lo es o no, sino que hablaremos de lo que nos complicamos muchas veces cuando buscamos un regalo para alguien, sobre todo cuando la persona nos importa mucho o cuando se trata de un regalo por compromiso al que nos sentimos obligados a realizar.

Cuando se trata de alguien a quien no conocemos pero que tenemos que hacer un regalo, es menos probable que consigamos acertar, sobre todo si no contamos con alguien que nos pueda orientar acerca de cuáles son sus gustos o aficiones. Pero es curioso que algunas veces se acierte más en las fiestas del amigo invisible que cuando hacemos un regalo a alguien con quien convivimos y que nos importa de verdad. ¿Por qué suele pasar esto tan a menudo? Principalmente, porque nada nos parece suficiente, pero algunas veces también es porque no nos paramos a escuchar.

Si prestamos atención a lo que dicen quienes nos rodean y lo tenemos en cuenta cuando vayamos a comprar un regalo, nos acordaremos de cierto objeto que se quedó mirando con ojos golosos, o de eso que comentó que le gustaría tener. Así sí que acertaremos.

Sin Comentarios

Deja tu comentario